jueves, 7 de abril de 2016

Heridas que no sanan

Por: René Fernández (07-abril-2016)

No es ningún clásico del fútbol mexicano y ni siquiera está cerca de serlo pero la rivalidad entre Tigres y Pachuca tiene su historia, una de dolor para el plantel felino.

Los años han transcurrido pero ni siquiera el tiempo ha podido borrar aquellas dos finales que Pachuca, rival en puerta de Tigres en la próxima fecha 13 de la Liga MX, le arrebató al plantel auriazul en su propia casa. 

Una de ellas en el lejano Invierno 2001 durante la primera etapa de Ricardo Ferretti en el plantel. En el juego de ida los de la bella airosa ganaron 2-0 con goles de Walter Silvani y Sergio Santana y aunque en la vuelta Jesus Olalde le dio vida a Tigres una vez más Silvani se hizo presente para sentenciar el 3-1 definitivo. 

Un par de años después el destino volvió a colocar a ambos equipos en la última batalla por el título. Ya dirigidos por Nery Pumpido Tigres abrió la serie en Pachuca pero regresó a casa con el 3-1 en contra. 

En el segundo encuentro Néstor Silvera venció la meta tuza pero lo hizo en tiempo de compensación y tal y como había sucedido en el 2001, la navidad de aquel mes de diciembre fue una llena de tristeza para el equipo y su afición. 

Hay heridas que nunca sanan y las que Pachuca le hizo a Tigres seguirán vivas hasta que en otra final los felinos sean capaces de cobrar venganza. 

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